
XXI: Monomita
GRTSCH y MZCLBR tiraron uno de los mejores discos electrónicos del año. XXI Monomita es un viaje sonoro y narrativo a través de la historia de una heroína poco típica, que acepta y recorre su devenir al ritmo acelerado de beats que no caben en una sola etiqueta.
XXI: Monomita explora la diversidad de sonidos presentes en la música latina electrónica contemporánea, sin, y a pesar de su complejidad textural y rítmica, dejar de lado la pista de baile. En XXI: Monomita hay trap, hay breaks, hay hyperpop, hay dembow, hay ambient, hay son jarocho, hay house, hay techno, hay tribal, guaracha, cumbia y merengue. Pero ninguno es solo eso. Es un disco sumamente hiperactivo que no se permite ser una cosa y ya durante demasiado tiempo. Sin duda, es uno de los collages más honestos, interesantes y personales del ser latinoamericanx que he escuchado en muchos años.
GRTSCH debe ser una de las vocalistas más talentosas del panorama. Pero no solo que su técnica vocal es impecable y su interpretación también, pero, además de eso, en prácticamente todos los tracks, la voz de GRTSCH sirve como un instrumento electrónico más.
La energía general es avasalladora. Es un disco para disfrutarse en vivo y saltar. El diseño sonoro y de voces de Ferdinand González, MZCLBR, sumado a la mezcla y máster de Nacho Sotelo, lo convierten también, al mismo tiempo, en un disco que debe escucharse con atención para no perder los muchos detalles y ear candy's de los que están plagados absolutamente todos los tracks.
Además, GRTSCH y Ferdi no vinieron solos, y XXI: Monomita reúne una serie de colaboraciones espectaculares: Tino el Pingüino, CUAUH, Orestes Gómez, jemmm, mediopicky, Sonex, Jencko el Shinobi, Karen y los Remedios y Mon Laferte acompañan a nuestra heroína atípica en su viaje al infierno y de regreso.
100% no skips, XXI:Monomita consta de 13 tracks que suman poco menos de 44 minutos. A pesar de ser un disco que GRTSCH y Ferdinand estuvieron realizando durante varios años, la selección y orden de los tracks sugiere una curva narrativa con valles y crestas dramáticos. Estar dentro del último disco de GRTSCH se siente como estar atrapado en un laberinto de muchas puertas, todas similares, todas diferentes. Es al mismo tiempo intrigante y exigente: mientras más atención le pones, más energía te requiere.
Mi intención era recomendar una canción de cada disco reseñado, pero XXI: Monomita es tan único que mi recomendación es escucharlo completo, de principio a fin. Si me obligan a escoger una, escojo 3:
- GUERRA, porque cuando la escuché en la listening party me enchinó la piel.
- TRRRMOTO, porque GRTSCH y Ferdi domaron el concepto de neo-perreo y lo reinventaron de la manera más auténtica posible.
- RETO POPPER, por cómo nos puso a saltar a todos en la listening party. Y por la atascadísima sección tribal.